Que seleccion para sin verguenza y se hiceron chemeada
Vergüenza” es la palabra que describe lo que los peruanos sentimos por la selección peruana de fútbol, que una vez más fue humillada en el contexto internacional, esta vez a manos de Uruguay, que goleó 6-0 a un “inerte” Perú.
Sin fútbol, actitud y amor propio, el equipo que representa a la Federación Peruana de Fútbol (¡me niego a creer que sea el equipo de nuestro país!) dio lástima en el Centenario de Montevideo y demostró ser el peor equipo de Sudamérica.
La paciencia del hincha tiene un límite, y esto ya sobrepasó lo humanamente permisible. ¡No más humillaciones!
Definitivamente el paupérrimo nivel de la selección es el reflejo del pésimo manejo del fútbol peruano, en todos sus niveles, y principalmente en el plano dirigencial, donde pareciera que los que llegan a ser dirigentes, lo hacen más por satisfacer intereses personales, que por los del país.
Hoy mismo Manuel Burga debería convocar a elecciones para dar paso a gente más capaz y con una mejor visión para hacer las cosas. Doctor acéptalo, fracasó y tiene que dar el paso al costado que tanto le reclama la gente. Esa sería le mejor decisión que podría tomar durante su gestión.
Pero no solo él debe irse de la Federación, sino todos los involucrados en su pésima gestión, incluyendo a los de la Comisión Mundialista, que más parece una Comisión de ‘Figuretis’, que debe descomponerse en el acto, pues no sirve para nada.
En cuanto a lo futbolístico, con la salida de “Chemo”, también deben irse algunos jugadores que no tienen amor propio, que les pesa la camiseta y que sienten que han ganado mucho, cuando no han ganado nada.
También ha llegado la hora de decir adiós a alguno de los referentes de antaño, como son el caso de Nolberto Solano y Martín Hidalgo, que dieron lo mejor de sí durante el tiempo que estuvieron en el equipo, pero todo tiene un final, y éste llegó para ellos.
Es la hora del recambio, de apostar por el futuro. Sin opciones ‘reales’ de clasificación, deberíamos afrontar lo que resta de las Eliminatorias con un equipo joven, que vaya adquiriendo experiencia y que ‘sienta’ la camiseta, como si fuera el más acérrimo hincha y juegue cada partido como si fuera una final de la Copa del Mundo.
De los que iniciaron las acciones en Uruguay solo se deberían quedar Paolo Guerrero y Juan Manuel Vargas, quienes han demostrado que ‘matan’ por la selección, y merecen ser llamados “seleccionados”.
Definitivamente las cosas en el fútbol no se van a solucionar con Burga fuera de la FPF, pero si posibilitaría un cambio de aire que tanta falta hace al fútbol peruano.
¡No más vergüenzas, carajo!

