Cuando vi por primera vez el señor de los anillos, yo ya era un fanático de Warcraft.
Pasaba las carátulas de las últimas películas de la temporada, en aquellos años donde todavía el VHS dominaba los hogares y uno hacía "cola" en tiendas como Bluckbuster para alquilar casets, que debían devolverse luego de dos días. Como siempre todo era un poco de lo mismo. Acción de guerra, comedias románticas, suspensos previsibles y... El Señor de los Anillos, la Comunidad del Anillo.
En la portada salía un joven blanco y rulos oscuros, detrás, un mago de barba larga, un enano cargando una pesada hacha, una bella mujer de orejas puntiagudas y otro con un arco, dos hombres barbudos, las escrituras de la lengua negra de mordor y jinetes oscuros cabalgando. Estaba a punto de pasar la imagen cuando la mano de mi amigo, que fue conmigo aquella tarde, detuvo el acto. Se acercó a la mica y observó con detenimiento el resumen de la película.
-Mmm, sí. Elfos, magos, hombres esto es como Warcraft. Me han dicho que es chévere.
-Tiene que serlo- le dije mientras volvía a ver la imagen sin poder creerlo.
En esas épocas jugaba Warcrafts III, The Frozen Throne y los ejércitos de elfos oscuros (los night elfs) que creaba y mandaba al ataque se me venían a la cabeza. Mi pasión por las historias de fantasía épica nació de este juego de estrategia, de esta genial película y su libro.

Cuando llegué a casa con la película mi familia "pitió". Nada en el largometraje se acercaba a lo que habían visto antes. La Historia de un ente maligno que buscaba recuperar su anillo de poder perdido y dominar las tierras libres de LA TIERRA MEDIA no le agrado a nadie. Yo, sin embargo, caía más y más en ese mundo creado por Tolkien y dirigido por Jackson. Era como si todos los personajes de warcraft cobraran vida. Estaba seguro que si alguna vez pudiese ver a las tropas del juego en vida real serían como lo que estaba viendo en ese momento. Miles de soldados, cientos de flechas, el polvo cubriendo el campo de batalla, gritos, espadas, orcos, humanos y elfos. Aunque la "Comunidad del Anillo" no estuviera colmada de escenas de guerra como lo hicieron las otras dos restantes, me fue suficiente con ver la primera parte en donde la voz de Galadreil narraba la historia de Bilbo y Gollum, y luego el error de Isildur. La habitación se iba quedando vacía, mis dos hermanas salieron a los pocos minutos y mi papá cabeceaba recostado en la cama. Solo mi amigo y yo observamos encantados aquella película de casi 3 horas.
A los pocos años dejé atrás las estrategias de warcraft y mis largas horas dedicadas a este. Pero ya las raíces habían cavado demasiado hondo y desprenderme por completo de este tema se me hizo imposible. Me quede con los libros de Tolkien, con "el Hobbit", con "el Silmarilion", con "El Señor de los Anillos" y con los gratos recuerdos de los juegos online, del vicio y de la pasión que me despertó.

















